.
No te rozo, no te llego,
no te ignoro, no te miro,
no me hablas, no me buscas,
no te lloro, no te excusas,
no te espero, ni me piensas.
Sombra ahogada,
en el pozo negro del olvido,
error desdeñable,
repudiada desterrada,
fallida evasión que
desbordó lo clandestino,
lo decente y lo sensato.
Quizás recurso, puntal,
donde amarrar y recuperar,
tu eterno destino.
Un revulsivo manido,
como otro cualquiera,
que una solo ve,
cuando el abrazo
tan solo es delirio.
Las emociones,
provocan errores, engaños,
problemas, disgustos,
también gozos, sonrisas,
ilusiones, orgasmos,
convicciones, temblores,
dulces escalofríos.
Mi cabeza entiende,
comprende, bendice,
busca dignas opciones,
a un callejón sin salida.
Se pierde, se angustia,
anegada en culpas,
tristezas, recuerdos,
promesas, miradas,
destinos y cosquillas.
Me digo, susurro y grito
que hay mucho que cambiar,
o todo por enterrar.
La verdad siempre
fue mi única opción,
verdad, respeto y amor.
Mantra inquebrantable,
terna fiel inseparable.
No veo más coartada,
que, cínica, engañarme,
hasta poder perdonarme,
para aparentar respetarme,
y ser capaz de reencontrarme.
Todo fue mentira,
nada sucedió,
desvarío febril,
alimentado de pura ficción.
Nunca existimos,
jamás nos amamos,
no hay ayeres, ni memoria,
ni anhelos, o intenciones.
Amnesia imprescindible,
necesidad imperiosa
de no matarme, ni morir,
y procurar transitar,
o simplemente respirar,
hasta poder digerir.
.